A un año del juicio Cuadernos: arrepentidos que callan, testigos que ratifican y decisiones pendientes
El Tribunal Oral Federal 7 juzga a Cristina Kirchner y a otros 85 acusados desde el 6 de noviembre de 2025. Más de la mitad de los testigos todavía no declaró y hay careos y citaciones sin resolver.

El juicio por los "cuadernos de las coimas" cumple su primer año con audiencias los martes y jueves ante el Tribunal Oral Federal 7. Lo integran Enrique Méndez Signori, Fernando Canero y Germán Castelli, con Néstor Costabel como cuarto juez suplente. Ya declararon cientos de testigos, las partes desistieron de otros y falta más de la mitad. Hay además una lista que se convocará según lo que surja de la primera ronda.
Según la acusación, entre 2003 y 2015 funcionó una asociación ilícita que recaudó fondos de empresas de la construcción, la energía y el transporte a cambio de contrataciones del Estado. La fiscalía le atribuye a la expresidenta el rol de jefa de la organización y hechos de cohecho pasivo, es decir, recibir dinero indebido siendo funcionaria. Ella lo niega. En su indagatoria del 17 de marzo calificó la causa como "un gran disparate" y no aceptó preguntas.
Uno de los ejes del debate son los imputados colaboradores (arrepentidos), que en la instrucción admitieron pagos de sobornos. Hasta ahora varios eligieron no responder ante el tribunal, entre ellos Oscar Centeno, Ernesto Clarens, Angelo Calcaterra y Aldo Roggio. Las defensas, incluida la de Kirchner, sostienen que así no pueden confrontar esos dichos. El 26 de marzo el tribunal rechazó nuevos pedidos de nulidad contra la lectura de esas declaraciones como prueba. Claudio Uberti, que cumple prisión domiciliaria con tobillera, tampoco habló todavía.
Hubo giros en las indagatorias. El empresario Daniel Pitón dijo que mintió ante el juez Claudio Bonadio para no quedar detenido y negó haber entregado dinero. Juan Carlos De Goycoechea admitió entregas a Roberto Baratta, pero las vinculó con aportes de campaña. José López, ya condenado en otras causas, defendió a Kirchner, aunque no se desdijo de manera puntual de lo que había declarado antes. Entre los testigos, Héctor Zabaleta, exgerente de Techint, confirmó que entregó un millón de dólares a Baratta, algo que este negó.
Quedan decisiones pendientes del tribunal: la declaración del CEO de Techint, Paolo Rocca, que presentó un certificado médico; la de la exsecretaria presidencial Miriam Quiroga; y dos pedidos de careo. Uno lo planteó la defensa de Baratta con los exdirectivos de Techint. El otro lo pidió la fiscal Fabiana León entre un comisario y el encargado del edificio de los Kirchner en Recoleta. Todos los acusados siguen amparados por la presunción de inocencia hasta que haya sentencia.